Per Ardua ad Astra

Tanto gilipollas y tan pocas balas

Ya estoy de vuelta

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Muy buenas a todos. Como habréis podido comprobar, el blog se ha tirado todo el fin de semana caído. La causa inmediata fue una aparición en portada de Menéame. Eso, unido a que en Hostinet sólo trabajan en horario de oficina: deben de pensar que internet sólo abre de ocho a dos, y el resto del tiempo son pajilleros buscando porno y canis subiendo fotos al tuenti.

En cualquier caso, esto sólo ha sido la puntilla: mes a mes, el ancho de banda consumido ha ido aumentando hasta acercarse peligrosamente al máximo contratado, así que la decisión de cambiar de hosting ya es firme. Tras leer a WisPhysics elegí Surpasshosting: no obstante, agradezco comentarios o sugerencias al respecto. De momento sé que salgo ganando en una cosa: la asistencia técnica 24/7 que Hostinet no tiene.

Así pues, uno de estos días migraré todo el blog al nuevo servidor. Lo haré por la noche, cuando menos gente pueda estar accediendo, y el cambio será tan rápido como lo que les cueste a las DNS actualizarse. Vosotros lo detectaréis en que los comentarios aparecerán bloqueados y, no obstante, iré informando mediante twitter de cómo va la cosa. Entre tanto, he hecho algún cambio para que la carga de la portada sea más ligera y no gaste ancho de banda tan rápido.

Sigan sintonizando nuestra emisora.

Perpetrado por EC-JPR

Enero 25th, 2010 a las 1:06 pm

Categoría: Autofellatio

Efecto Hawthorne (o “el aliento en la nuca”)

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Curvas de supervivencia en un ensayoO cómo el resultado de un estudio puede depender, simplemente, del hecho de estudiarlo (vamos, como el gato de Schrödinger). Os cuento la historia: vayámonos a finales de los años 20, a la Hawthorne Works, una fábrica de productos eléctricos cerca de Chicago. El gerente de turno se pregunta si sería posible incrementar la productividad de sus empleados (¡qué si no!), y decide hacer un estudio sobre la iluminación de la fábrica. Ponen más luz, y sube la productividad. Quitan iluminación… y la productividad vuelve a subir. Coño, curioso. Cambian los turnos de descansos, y los trabajadores rinden más. Los vuelven a cambiar, dejándolos como antes, ¡y se repite la subida! ¿Cómo se explica esto?

Esta aparente paradoja se definió años más tarde como efecto Hawthorne, que consiste en una mejoría (transitoria) de la variable estudiada como consecuencia del mero seguimiento, por el estímulo motivacional que éste supone; los trabajadores se sentían “importantes” al formar parte del estudio. O, en otras palabras, rendían más porque se sentían observados.

Si bien hay trabajos que han puesto en duda la existencia del efecto Hawthorne como se definió originalmente, eso no significa que no siga existiendo ese “efecto placebo” a nivel de los estudios. A esto actualmente se le conoce también como sesgo de atención, y es un factor de confusión que debe ser tenido en cuenta en todo ensayo. Este puede contribuir, por ejemplo, a que visitas médicas más frecuentes mejoren la evolución de determinada enfermedad, o a que evaluar el comportamiento del personal en quirófano reduzca la mortalidad postoperatoria.

Bibliografía:
de Irala J, Martínez-González MA, Seguí-Gómez M. Epidemiología aplicada. 1ª ed. Barcelona: Ariel; 2004.
McCarney R, Warner J, Iliffe S, van Haselen R, Griffin M, Fisher P. The Hawthorne Effect: a randomised, controlled trial. BMC Med Res Methodol. 2007 Jul 3;7:30.
Haynes AB, Weiser TG, Berry WR, Lipsitz SR, Breizat AH, Dellinger EP, et al. A surgical safety checklist to reduce morbidity and mortality in a global population. N Engl J Med. 2009 Jan 29;360(5):491-9. Epub 2009 Jan 14.

Perpetrado por EC-JPR

Enero 22nd, 2010 a las 8:28 pm

Categoría: Medicina

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¿Por qué vomitamos?

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Tras la entrada sobre la diarrea, se imponía otra para explicar qué sucede cuando descomemos por arriba: ¿por qué vomitamos, cómo se vomita, qué mecanismos están implicados?

El vómito se controla por un área en el bulbo raquídeo (en la base del cerebro) que tiene el obvio nombre de centro del vómito. Este recibe señales del área postrema, que está detrás de los vómitos por tóxicos, como los que ocurren tras la anestesia. También le llega información, mediante el nervio vago, directamente del estómago y el duodeno: es la responsable de que vomites justo después de una comilona (esas vísceras son muy sensibles a la sobredistensión) o tras beber el sexto tequilazo del tirón (el alcohol es un irritante muy potente, y el estómago se defiende de esa agresión). Otros desencadenantes son el órgano del equilibrio (que se lo pregunten a esta chica), el aumento de la presión intracraneal, la inflamación de los órganos abdominales, o incluso estímulos visuales u olfativos. Cuando actúa cualquiera de estos, el centro del vómito envía señales que van preparando tu cuerpo para una erupción inminente.

El caso es que antes de echar todo aparecen unos síntomas típicos, de los cuales las náuseas son los más obvios, pero tú probablemente hayas notado también que salivas más, respiras profundo, te entran sudores y tus pupilas se dilatan. Además, con antelación a todo esto, tus intestinos han podido estar moviéndose en sentido contrario (antiperistaltismo) durante varios minutos, haciendo que luego puedas encontrar en tu vómito alimentos que habías comido horas atrás.

Cuando ya está todo preparado, ocurre la emesis. El diafragma baja y se queda fijo en posición de inspiración, los músculos de la pared abdominal se contraen, y el esfínter inferior del esófago se relaja: ¡todo para fuera! Además, por seguridad, las vías respiratorias (glotis, nasofaringe) se cierran; este mecanismo de protección no existe en pacientes inconscientes, que corren el riesgo de aspirar su corrosivo vómito y hacer una neumonitis por aspiración (o síndrome de Mendelson).

No obstante, también puede haber vómitos que aparezcan sin ninguno de los síntomas previos, como es el caso de los vómitos en escopetazo, que tienen típicamente un origen neurológico, generalmente por hiperpresión intracraneal (vg. meningitis).

Para terminar, una vez explicado el problema, ¿cómo podemos solucionarlo? Seguro que todos sabéis que hay remedios para hacer desaparecer las náuseas y los vómitos, como el archiconocido Primperan. Sin embargo, como bien dice uno de nuestros anestesistas, ante la pregunta “¿Qué me tomo?”, la respuesta es “Depende”: depende de lo que diga vuestro médico, que es el más indicado para evaluar si esos vómitos son una gastroenteritis común o si puede haber algo más.

Y como siempre, dudas y collejas, en los comentarios.

Bibliografía:
Fisiología de los trastornos digestivos. En: Guyton AC, Hall JE. Tratado de fisiología médica. 10ª ed. México: McGraw-Hill Interamericana; 2001. p.926-7
Silbernagl S, Despopoulos A. Texto y atlas de Fisiología. 5ª ed. Madrid: Elsevier; 2001.
Hasler WL. Náusea, vómito e indigestión. En: Kasper DL, Braunwald E, Fauci AS, Hauser SL, Longo DL, Jameson JL, editores. Harrison. Principios de Medicina Interna. 16ª ed. McGraw Hill; 2005. p.248-51.
Pérez-Arellano JL. Sisinio de Castro, manual de Patología General. 6ª ed. Barcelona: Masson; 2006.

Perpetrado por EC-JPR

Enero 18th, 2010 a las 2:29 am

Categoría: Medicina

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Librería (II)

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Hace un año compartí por aquí esta lista con los libros que me había fulminado en los doce meses anteriores, por si acaso a alguien le podía servir como recomendación (o como aviso). Esta vez la lista es más breve porque un suculento regalo de cumpleaños ha robado parte de mi atención. En cualquier caso, hela aquí: títulos, autores e impresiones. Las dudas y aclaraciones, en los comentarios. Y recordad que las calificaciones son:

:( : sin más. Se deja leer, pero no es el típico que recomendaría a un amigo.
:) : si no sabes qué fusilarte, este libro es una buena idea.
:D : realmente bueno, léelo en cuanto tengas tiempo.

En orden inverso de lectura (el último más arriba):

  1. Descubrir… los motores de aviación (José Antonio Martínez Cabeza): :D Perteneciente a la colección “Descubrir” editada por AENA, este libro es muy recomendable para cualquier persona con un poco de curiosidad por la aviación. No hace falta tener ningún conocimiento previo, porque el autor explica claramente y con ejemplos la historia de los motores de aviación, desde los albores con motores de automoción adaptados hasta los modernos turbofanes de alto índice de derivación, e incluyendo curiosidades históricas como los motores nucleares o combustibles exóticos. El único fallo, si se puede contar como tal, es que en algunas partes es demasiado profuso en datos históricos (años, motores, fabricantes, ingenieros insignes) pero, por lo demás, es un libro breve y fácil de leer, muy aconsejable.
  2. El hombre que confundió a su mujer con un sombrero (Oliver Sacks): :(:) Agridulce. Esperaba algo distinto, y quizás eso condiciona mi juicio. Yo pensaba que iba a leer un libro de divulgación de Medicina, con chascarrillos y anécdotas de neurología, y en vez de eso me encontré con una serie de divagaciones psicológicas y filosóficas sobre el cuerpo y el alma (echad un vistazo a estas dos citas). Objetivamente el libro no está tan mal y tiene alguna reflexión aprovechable (carita alegre), pero no es menos cierto que hay páginas que se pueden leer en diagonal sin temor a perderse absolutamente nada (carita triste).
  3. 50 reasons people give for believing in a god (Guy P. Harrison): :( No aporta nada nuevo, además de recurrir muchas veces a los cuatro mismos argumentos. Podía haber sido mucho más ingenioso, mucho más certero, pero se ha quedado en una tibieza que ni gusta ni disgusta, y por eso muchas veces aburre. Prescindible.
  4. Novelas ejemplares (Miguel de Cervantes): :( Esperaba otra cosa pero, si me lo permitís… me resultó un poco coñazo (hale, podéis crucificarme). A no ser que estés especialmente interesado en esa época histórica o en libros de ese tipo, como “lector generalista” no compensa. Lo que más me llamó la atención fue el estilo tan artificioso y rebuscado de los diálogos en muchas de las historias; no sé si pensar que se debe a la época, porque no obstante los personajes de inferior estofa eran mucho más directos, pero en cualquier caso muchas veces me daban ganas de soltarle una colleja al noble caballero de turno, por relamido y capullo.
  5. Letter to a Christian Nation (Sam Harris): :) Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Dice que tiene pretensiones de hacer pensar a los creyentes (de ahí su nombre), pero en ocasiones peca de demasiado duro. De todas formas, no importa: para un “bloguero científico ateo progre” (como hoy me han definido), resulta refrescante y se fulmina en unas horas.
  6. Beyond chocolate: understanding swiss culture. (Margaret Oertig-Davidson): :( La conclusión obvia: toda generalización es errónea (incluida esta misma frase). Cualquier afirmación acerca del carácter o el comportamiento de un grupo de personas lo suficientemente amplio debe seguirse por tal retahíla de condicionantes y excepciones que la afirmación original queda invalidada. Exceptuando algunas curiosidades culturales como que en una fiesta el recién llegado ha de estrechar la mano y decir su nombre uno a uno a todos los integrantes (doy fe), el resto del libro aporta más bien poco.
  7. Seras-tu là? (Guillaume Musso): :) / :( Sonriente si no has leído ninguno de este autor. Triste si ya lo has hecho. Esto es como las películas porno: vista una, vistas todas. La historia se resume en: médico (varón) que ha perdido traumáticamente a la mujer que era su alma gemela, se consagra exclusivamente a su trabajo hasta que un acontecimiento sobrenatural le vuelve a poner en contacto con ella y hace que cambie su vida. Se leen fácil, son muy emotivos… pero no aportan nada. Vamos, como una porno: cuquilla sin compromiso, y a seguir con la tarea.
  8. El jugador (Fyodor Dostoyevski): :) Muy ameno, me gustó especialmente la caricatura que efectúa de distintos estereotipos nacionales (rusos, franceses, ingleses).
  9. La Nausée (Jean Paul Sartre): :) Buen libro. Debería haber escrito esto cuando terminé de leerlo: supongo que entonces me habría sido más fácil expresar el caos que plasma Sartre en sus hojas. La novela es un diario que recopila las divagaciones nihilistas de un hombre que yerra como barco sin puerto, dudando de todo y sin saber a dónde dirigirse. Personalmente, el libro mejora pasados los primeros capítulos, una vez conseguimos meternos en la mente de Roquentin y compartir su vértigo, su náusea.

Y ahora mismo, The Pila™ cuenta con los siguientes integrantes: El mapa fantasma (Steven Johnson), The grapes of wrath (John Steinbeck), Le rouge et le noir (Stendhal), El conde de Montecristo (Alejandro Dumas), Autism’s false prophets: bad science, risky medicine, and the search for a cure (Paul Offit), Atlas ilustrado de armas y municiones de la Guerra Civil española (lo vi en el híper y no me pude resistir), Diseño de motores de aviación comercial (Alberto García Pérez) y Descubrir… el control aéreo (Jorge Ontiveros). Teniendo en cuenta lo que se me avecina este año, me temo que me podré dar con un canto en los dientes si me los leo todos. No obstante, ¿creéis que hay algún “must have” que no puedo dejar pasar?

Perpetrado por EC-JPR

Enero 12th, 2010 a las 11:07 pm

Categoría: Opinión

El electrocardiograma, ese garabato con picos y curvas

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El otro día, mientras disfrutaba de la conversación con uno de los habituales de este blog, me di cuenta de que los médicos empleamos cotidianamente herramientas que, para el común de los mortales (o para todo un ingeniero), están más cerca de la quiromancia que de la ciencia: al fin y al cabo, ¿qué información podemos obtener de una hoja rosita con una docena de garabatos?

Por favor, que el personal médico se abstenga de seguir leyendo. Lo que sigue está tan resumido y simplificado, que me podríais lanzar los cuchillos (y con razón).
Electrocardiograma de doce derivaciones

Vale: todos sabéis que el corazón se contrae y se relaja, y se contrae y se vuelve a relajar, y que hace eso gracias a unas descargas eléctricas que él mismo genera. Los picos que veis recogen esa actividad eléctrica, y cada una de las distintas líneas (derivaciones) lo hace desde diferentes puntos de vista: cuando una dice “¡que viene la ola!” (pico positivo), la que está enfrente dice “¡que se va!” (pico negativo): por eso, por ejemplo, aVR es casi la imagen recíproca de II. No me detengo más porque sería un coñazo, pero si a alguien le interesa, que lo pregunte en los comentarios y lo explico. Asimismo, el hecho de que sea más grande o más pequeño depende de su voltaje (1 mV/mm en el eje vertical) y duración (a una velocidad de 25 mm/s, cada milímetro equivale a 0,04 s).

En cualquier caso, lo miremos como lo miremos, un electro normal tiene una estructura básica que se repite periódicamente: el complejo P-QRS-T, que se corresponde con un ciclo cardíaco (un latido, sístole-diástole).
Complejo P-QRS-T

  • Onda P: es el inicio del ciclo. El nodo sinusal, nuestro marcapasos natural, libera una descarga desde su ubicación en la aurícula derecha, provocando la contracción auricular que empuja la sangre a los ventrículos.
  • Segmento PR: es una línea horizontal que se corresponde con el viaje del impulso eléctrico a los ventrículos. No hay ningún movimiento en los milisegundos que dura.
    Con más detalle: el corazón está eléctricamente dividido en dos “bloques”, aurículas y ventrículos, separados por tejido fibroso que actúa de aislante, excepto en un punto que es el que hace de conductor: el nodo auriculoventricular (nodo AV). Este “puente” conduce el impulso, pero lo hace lentamente, asegurando que los ventrículos se contraigan después que las aurículas. Y si lo hace demasiado lento, como ocurre por ejemplo en una reacción vagal (tema para otra entrada), el impulso directamente se pierde y falta un latido.
  • Complejo QRS: es la despolarización y contracción de los ventrículos, impulsando la sangre por las arterias. Tiene mucho mayor voltaje que la onda P porque la masa muscular de los ventrículos es mayor que la de las aurículas.
    • La onda Q es el primer pico negativo, si lo hay. Si cumple ciertos criterios puede indicar cicatrices en el miocardio por infartos previos.
    • Las ondas R y S (el primer pico positivo y el negativo que le sigue) se corresponden con la contracción de la masa del corazón. Así pues, en los casos de hipertrofia ventricular (un corazón demasiado grande), estas ondas pueden aparecer anormalmente grandes. De hecho, hablamos de hipertrofia electrocardiográfica (criterios de Sokolow) si cierta R junto otra S suman más de 35 mm.
  • Segmento ST y onda T: es la repolarización (“recarga”) ventricular, que lo deja armado y listo para volver a contraerse. La auricular no la vemos porque el complejo QRS la oculta (ocurren simultáneamente, pero éste es mucho mayor).

Segmento ST y onda T con morfología de lomo de delfínY esto es lo básico: a partir de aquí empezamos con los alardes de ingenio (¡por algo hay cardiólogos tan subiditos!). Hay electros obvios, que te saltan a los ojos, como el del infarto, con ese característico lomo de delfín que incluso nos permite estimar en qué arteria coronaria está el problema, en función de su forma y las derivaciones en las que aparezca. Pero también hay sutilezas como el Wolff-Parkinson-White:Onda delta al inicio de la onda R típica del WPW una enfermedad en la que el nodo AV no es el único conductor del impulso entre aurículas y ventrículos, sino que además hay otra vía accesoria más rápida. Por eso el miocardio empieza a descargarse antes de lo que debería y la forma del QRS es diferente: ¿veis que ese primer tramo de la onda R tiene otra inclinación? Es una onda delta, típica del WPW.

Y grosso modo creo que esto es todo. Si tenéis alguna duda en particular, hacedla en los comentarios, y las más jugosas las iré añadiendo a la entrada.

Bibliografía:
Kasper DL, Braunwald E, Fauci AS, Hauser SL, Longo DL, Jameson JL, editors. Harrison’s Principles of Internal Medicine. 16ª ed. McGraw Hill; 2005.
García-Bolao I. Introducción a la electrocardiografía clínica. 1ª ed. Barcelona: Ariel; 2002.

Perpetrado por EC-JPR

Enero 8th, 2010 a las 12:28 pm

Índice de impacto: un regalito

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Para los que no estéis familiarizados con el tema de la documentación científica, lo explico brevemente: ¿cómo puedo valorar si una publicación es “importante” o no? ¿Qué artículo será más leído: uno en el British Medical Journal u otro en Circulation? Y, extrapolando un poco, ¿qué revista traerá artículos más relevantes? Para estimar todo esto se emplea el índice de impacto, un parámetro calculado anualmente por el ISI (uno de los múltiples brazos del grupo Thomson) y publicado en el Journal Citation Report (JCR).

El tema es que siempre que había querido averiguar el impacto de una publicación me había topado con que el susodicho JCR era de pago, y su acceso a través de la FECYT requiere una suscripción institucional que, obviamente, yo no tengo.

Sin embargo, y aquí llega el regalo, el otro día descubrí que la FECYT proporciona los listados con los índices de impacto de todas las publicaciones de ciencias, para que cualquiera se los pueda descargar y consultar tranquilamente. Que lo disfrutéis.

Perpetrado por EC-JPR

Enero 5th, 2010 a las 11:23 am

Categoría: Medicina

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